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Mostrando entradas de junio, 2026

El mosaico es también un tablero de ajedrez

  Esa noche, Diana salió de la casa con tres certezas: uno, Jerome iba a contagiarle el resfriado; dos, esa menstruación se estaba saliendo de control; tres, la espiritualidad le era importante. Lo de Jerome no podía ser más obvio. El pibe estuvo tosiendo todo el rato que estuvo a su lado y, dado que el temita empezó tipo 19:23 y que terminó más o menos a las 21:12, no fue poco. De hecho, hacia el final, cuando ya estaban concluyendo que era importante pedir los porfavores y dar las gracias, Diana también empezó a toser. —Tenemos un concierto —le dijo Jerome, con esa sonrisa coqueta que siempre termina enmarcando el lunar debajo de su ojo. Diana solo rio. No había mucho más qué hacer. En ese sentido, las cartas ya estaban echadas. Lo del útero se le hacía más complicado. Llevaba un tiempo así, con intermitencias. De hecho, a medida que escribía esto, se dio cuenta de que eran quizá un par de años. “Debería pedir hora con la ginecóloga”, pensó, mientras se mordía el labio, tensa. Pe...
últimamente siento que necesito escribir casi tanto como respirar. —Empezamos mal —dijo la Mary, con su voz melódica y entonada—. El adverbio no es necesario y la comparación es un lugar común. Te faltaron las mayúsculas. Además, sabes que mi voz es melódica. No abuses de los adjetivos. Menos es más. —Pero Mary, es un blog, no mi novela. Nadie va a leer esto, además.  —Ah, pero si tú escribes para que te lean. Discutimos hace como un mes acerca de cómo la literatura es una de las expresiones artísticas que necesita de la vinculación de otrxs para consumarse. Pina asintió y luego bebió un poco de café. —Bueno, alguien habrá. De hecho, me encantaría que así fuera. Pero es alguien especial. Te aseguro que esa persona no se va a preocupar de que abuse de adverbios o adjetivos, sino más bien de que mi ortografía sea impecable. —¿Cómo sabes? —preguntó Mary, mirándola con una sonrisa traviesa. Pina cerró los ojos unos momentos. El dormir mal le había podrido un poco el cerebro. Pensó, mie...