Culpa de j(J)ulio
Ayer hablamos de lo importante que es jugar con la escritura. De los cronopios, los famas y se me olvidaron las otras, pero sé que son bobas. Ah, sí, las esperanzas. Bueno, la esperanza es un poco boba. Qué buena palabra, boba. Me acuerdo de Messi diciendo “qué mirás, bobo” a no sé quién chucha. La memoria es frágil y solo guarda lo que le parece útil, así que no voy a acordarme ahora porque, lo que a mi cerebro le dio risa, fue la voz mejillona y de niño gordo del mejor del mundo (mejor sionista del mundo, pero ese es otro tema). Lo que quería decir (en la novela de Ishiguro que me estoy leyendo ahora, muchos párrafos empiezan así. No sé si es la traducción o qué, pero no es repetitivo ni redundante. Tiene sentido, me parece, porque es en primera persona, así que tampoco es falta de edición. Bueno, pero qué chucha, CÓMO UN NOBEL VA A TENER POCA EDICIÓN, DIANA). Qué asco mí paréntesis. Tomo aire y un poco de Coca-cola. Lo que quería decir, es que recordé que jugábamos. “Lite...