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Sigh

Tu dedo, ese que está pintado Despiertas cada cierto rato y me miras Y noto que piensas: “you’re still here, honey” Y cierras los ojos y tu dedo, the black one Se acuesta entre mis piernas Being with you, honey Getting drunk with you, dear Un beso, na’ más antes de que  Ay, no quiero ni siquiera…

Ce ele o ene a

Maybe I’m a little bit in love With the feeling of The morning coming thru your window El rocío en la calle, gris Mientras arriba todo se va poniendo azul Sky blue Phone booth blue Pena, tanta pena que no puedo Pero quiero Contenerla Feel it inside me just like you feel it Is the world really coming to an end? Can we kiss until then?  Can we make amends for the time we lost?

Seis seis seis

Quién se iba a imaginar que estaría suspirando por un wey de negro y calaveras… Eres un hechicero, honey. Como a Mr. Darcy, you have bewitched me body and soul.  Gracias al cielo por tus ojitos.

Veinticinco

Besarte y ver toda la vía láctea. What are you doing to me, babe?

Dos

Así que así pasas tus días. Me contaron. Lamentando, pasándolo mal. Imaginando situaciones en las que puedes escupirle, pegarle, demostrarle lo tonta que es. No hay forma de que eso pase, lo sabes, porque sabes guardar la compostura tal señora de abolengo santiaguino. Sin embargo, te gustaría, oh cómo te gustaría pequeña, porque han herido tus sentimientos y eso no puede ser, no! ¿Una persona de tu calibre? ¿Una mujer profesional? ¡¿Una mujer feminista?! No, es que no. Su victimismo fue más allá de lo permitido, traspasó tus límites. No puedes permitirlo, porque no puedes parecer una mujer débil. Hoy en día es importante mantener una actitud pasiva, pero muy agresiva, de importancia. Que se sepa que te quieres, que no tienes problemas de autoestima. Que se sepa que tú estás por sobre la misoginia internalizada, tú estás completamente de-cons-trui-da. Tú pasas el examen del feministometro que las activistas no paran de aplicar. Tú tienes un certificado de una prestigiosa universidad que...

Uno y medio

Imagen
Ahí falta Furio Giunta.

Dos, tres, cuatro

Quiero dejar de sentirme así. Ya no tengo nada que decir, todo salió, pero aún me encuentro pensando que existen las brujas y los pactos con el ese. No me gustaba pelar. Lo hacía porque quería agradar, me salían observaciones divertidas que podían ser muy crueles. Cuando pensaba en ello, digo, cuando  realmente  pensaba en ello, me sentía asquerosa. Como ahora cuando recuerdo todo eso que dije e hice.  Pero por otro lado, perdoné a una persona que abusó de mi confianza hasta lo indecible y ¿no puedo perdonarme? Ya basta, Pina. Basta. Cumplió su cometido la culpa, ah, la bendita y católica culpa. La tomaste, la acariciaste, creciste y la dejaste ir. Pero vuelve la muy maldita, se materializa en dolores corporales, se transforma en sangre dentro de tu boca y se lleva partes de tu cabeza. No está bien.  Aló, novecientosonce, ayúdeme que quiero concentrarme y trabajar para comprarme mangas. Cuénteme que le pasa. Ah pues estoy harta de acordarme de una pelea que tuve allá...